Con la baja de Japón de la Copa América (por motivos obvios), empezaron a surgir candidatos a reemplazarlo. Tratándose de este continente las primeras opciones son las selecciones de la Concacaf, donde incluso algunas federaciones como las de Costa Rica u Honduras, están más que interesadas en participar. Más allá de esto, la Confederación Sudamericana tiene un sueño: traer al campeón del mundo, España. Apenas surgió la información pareció imposible que Iniesta, Xavi, Villa, Puyol, Piqué y compañía puedan jugar la Copa América ya que ésta no figuraba en el calendario, hay otros compromisos contraídos, vacaciones para algunos, costos y simplemente por tratarse de la selección número uno de la FIFA. Sin embargo, el presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar dijo que le gustaría ser parte y que siempre se ha ilusionado con jugar en el fútbol sudamericano. Ahora, la propuesta es estudiada en la junta directiva.
Al abrirse esta oportunidad lo primero que pensé fue en “la revancha”. Todavía tengo presente aquella noche en el Ellis Park de Johannesburgo, los gritos de los españoles que nos hacían sentir visitantes, el sonido de la vuvuzela y aquel penal ejecutado por Cardozo y tapado por Casillas. Qué lindo sería que Tacuara tenga una nueva chance y esta vez sea la albirroja la selección que continúe en la competencia.
En el caso del “si” de la Furia Roja, estos irían al grupo de Argentina, Colombia y Bolivia pero dependiendo de los resultados podría jugarse ese desquite con Paraguay justo en cuartos de final, misma instancia del último encuentro (la Copa América no tiene octavos), aunque pensándolo mejor, más sabor tendría el choque en semifinales o porqué no, en la final. Consagración, gloria, vuelta olímpica y revancha, todo junto.